Este domingo 29 de junio de 2025, Rosario no solo votó: sentenció. El Club del Titanic festejaba en cubierta. Los resultados en el resto de la provincia van en sintonía aunque no los publicaron en general.
Por Alberto Martinez (*)
Con una participación que apenas alcanzó el 48 %, y con más del 54 % del padrón sin emitir un voto afirmativo, el sistema político provincial recibió una advertencia inapelable: la gente está harta.
De los 817.146 rosarinos habilitados, solo el 45,2 % emitió un voto afirmativo válido. Y ningún candidato —escuchá bien— ninguno superó el 14 % de respaldo real sobre el padrón. Esa es la única cifra que importa cuando hablamos de legitimidad.
Lo demás es maquillaje electoral.
NINGÚN CANDIDATO SUPERA EL 15% DEL PADRÓN TOTAL
Resultados reales para los principales frentes en Rosario (29/06/2025)
| Frente / Lista | % sobre votos válidos | % real sobre el padrón (aprox.) |
|---|---|---|
| Más para Santa Fe (Monteverde – peronismo) | 30,58 % | ~14,7 % |
| La Libertad Avanza (Aleart – libertarios) | 28,81 % | ~13,8 % |
| Unidos para Cambiar SF (Pullaro oficialismo) | 25,63 % | ~12,3 % |
| Otras listas / menores | ≈14 % | — |
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Ninguna fuerza política superó el 15 % del respaldo real del electorado.
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La ausencia masiva en las urnas refleja una ruptura profunda entre la ciudadanía y el sistema político.
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El triunfo de Monteverde es legítimo en términos formales, pero carece de legitimidad social amplia.
Los gritos del silencio
En la localidad de Aldao (departamento San Lorenzo) el hartazgo ciudadano se expresó sin eufemismos: el voto en blanco superó a la única candidata, Claudia Maceratesi. Aunque fue reelecta por falta de competencia, 157 personas eligieron no elegirla, contra solo 141 que la apoyaron. El mensaje es rotundo: cuando no hay opciones, el silencio se vuelve grito.
Elección vacía, campaña millonaria
Mientras los barrios siguen dominados por la violencia y la ausencia del Estado, la política local se embarcó en una campaña obscena en dólares.
Pauta, afiches, influencers, drones, jingles, pecheras flúo… todo pagado, todo armado.
Pero sin pueblo. Fue una verdadera mini guerrilla de aparatos vacíos, peleando entre sí por el control de una estructura cada vez más desconectada de la sociedad real.
Y encima, perdieron votos.
Unidos: de mal en peor
En Rosario, Unidos para Cambiar Santa Fe pasó de obtener:
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140.068 votos en abril (30,6 % de los votos afirmativos), a
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94.600 votos en junio ( 25,6 % de los votos afirmativos)
Es decir: perdieron casi 46.000 votos en menos de tres meses. Y si lo medimos sobre el padrón total, Labayru fue votada por apenas el 11,6 % de los rosarinos habilitados.
En una ciudad que pide seguridad, trabajo y representación real, la candidata del oficialismo provincial no convenció ni a los propios.
La familia policial y estatal también votó
Este rechazo no fue solo de la “ciudadanía en general”. Fue también de los sectores más castigados del Estado. Porque la familia policial, penitenciaria y estatal —silenciada, sancionada, desfinanciada— también votó. Y lo hizo en defensa propia.
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Votaron contra Pullaro, que les impuso sumarios sin causa, traslados punitivos y congelamiento salarial.
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Y votaron contra Milei, cuyo candidato local, Juan Pedro Aleart (La Libertad Avanza), terminó maltrecho electoralmente a pesar del gasto millonario de campaña.
El mensaje fue claro: los trabajadores del Estado —uniformados o no— ya no están dispuestos a ser el blanco del ajuste ni el chivo expiatorio de los gobiernos.
La respuesta fue elocuente: desprecio democrático organizado.
Mientras tanto…
La dirigencia puede seguir contando votos.
Nosotros contamos otra cosa: confianza.
Y la confianza está rota.
El pueblo habló con el único idioma que le dejaron: la ausencia.
PORQUE CUANDO LA DEMOCRACIA PIERDE AL PUEBLO, NO HAY PLANILLA NI SPOT QUE LA SALVE.
Y mientras eso ocurría —con la abstención como grito mudo—, Pullaro, Javkin y sus secuaces bailaban como en la cubierta del Titanic, celebrando estadísticas vacías, completamente alienados de la tragedia social que ellos mismos provocaron.
“No somos inspectores de tránsito”
Desde el corazón del Estado, la policía también habló. Como denunció APROPOL oportunamente:
“Queremos dejar de hacer tránsito y volver a prevenir delitos.”
Una fuerza usada como ente recaudador, burocratizada y desnaturalizada.
Pero aun así, presente en las calles. Y harta.
Esta elección fue también su respuesta.
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El precio de la reelección
Todo este show tiene un objetivo: la reelección de Maximiliano Pullaro.
Para eso sancionaron la convocatoria a la reforma de la Constitución, organizaron dos elecciones en tres meses, y gastaron cifras millonarias en marketing.
Pero no lograron el más importante de los apoyos: el del pueblo.
En abril dijimos que Santa Fe votó en defensa propia. Hoy, lo que hubo fue un ultimátum democrático.
No hubo piquetes. No hubo saqueos. Solo desprecio silencioso. Y eso duele más.
Reforma sin pueblo: ¿con qué legitimidad?
Esta dirigencia, repudiada electoralmente por la mayoría silenciosa del pueblo rosarino, carece hoy de legitimidad de origen para avanzar en ninguna reforma estructural, mucho menos en materia electoral o constitucional.
No se puede refundar la democracia desde la estadística.
No se puede rediseñar las reglas del sistema cuando el sistema ya no representa a nadie.
Si realmente quieren discutir cambios de fondo, lo mínimo exigible es un plebiscito vinculante convocado con garantías, participación real y sin manipulación institucional.
La reforma sin pueblo es un fraude encubierto.
Y un fraude disfrazado de república, solo puede terminar en más crisis.
Conclusión
Pullaro no fue derrotado por la oposición.
Fue derrotado por la realidad.
Por su soberbia.
Por una ciudadanía que ya no traga slogans.
Y mientras eso pasaba, él y Javkin bailaban entre aplausos, como si el Titanic no estuviera inclinándose ya hacia el fondo.
Porque la política bukelizada, con la gorra puesta y cupos de 10 “bis” por turno,
creyó que secuestrar motitos en los barrios pobres iba a generar respeto.
Pero el pueblo —silencioso, astuto, herido— les dio un vuelto que no van a olvidar.
ESTA VEZ NO HUBO PIQUETE NI PARO.
HUBO ALGO PEOR PARA ELLOS: DESPRECIO DEMOCRÁTICO.
¡NO VA MÁS!
¡Quien quiera oir que oiga!
(*) Periodista. Licenciado en Seguridad Pública. Especialista en seguridad y derechos laborales de los trabajadores policiales y penitenciarios.
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