ROSARIO: Murió el suboficial Oscar “Chimi” Valdez

ROSARIO: Murió el suboficial Oscar “Chimi” Valdez
Suboficial de Policía Oscar “Chimi” Valdez, de 32 años, falleció este miércoles por la mañana en el Hospital de Emergencia Clemente Álvarez (HECA), donde permanecía internado en estado crítico desde el lunes

Su muerte es consecuencia directa de un sistema de descarte dentro de la fuerza.

Por Rubén Pombo (*)

El suboficial Oscar “Chimi” Valdez, de 32 años, falleció este miércoles por la mañana en el Hospital de Emergencia Clemente Álvarez (HECA), donde permanecía internado en estado crítico desde el lunes, luego de haberse disparado en la cabeza en la sede de la Jefatura de la Unidad Regional II de la Policía de Santa Fe.

Valdez, oriundo de la ciudad de Vera, se encontraba con carpeta médica desde hacía aproximadamente un año y no tenía asignada arma reglamentaria. Sin embargo, el lunes ingresó a la Jefatura, imprevistamente arrebató una pistola 9 milímetros perteneciente a una compañera de trabajo y se efectuó un disparo en la cabeza.

Fue asistido en el lugar por personal del Servicio Integrado de Emergencias Sanitarias (SIES) y trasladado de urgencia al HECA, donde fue intervenido quirúrgicamente y permaneció en terapia intensiva hasta su fallecimiento.

Antes de llegar a Rosario, Valdez prestó servicios en el Destacamento del Barrio América, la Comisaría II y el Comando Radioeléctrico de Reconquista, ciudad donde fue conocido por un procedimiento de control de alcoholemia que tuvo repercusión pública y que involucró al entonces funcionario municipal Federico Gasparutti, quien conducía en estado de ebriedad. En ese operativo, Valdez intervino para que se cumpliera la orden de la inspectora municipal, impidiendo que el conductor eludiera el control.

No es un hecho aislado

Lejos de tratarse de una tragedia individual, la muerte de Valdez se inscribe en un patrón alarmante de suicidios dentro de la Policía de Santa Fe. Apenas 48 horas antes, y a poco más de 300 metros del lugar donde Valdez se disparó, otro efectivo de la misma Unidad Regional II, el suboficial Maximiliano Javier Trujillo, se quitó la vida con su arma reglamentaria en la madrugada del 31 de enero. Según informó el portal gremial APROPOL, no hubo parte oficial ni explicación pública del Ministerio de Justicia y Seguridad, y el hecho fue prácticamente silenciado por los grandes medios, pese a que allegados y fuentes médicas señalaron que Trujillo había dado señales de alerta previas que no fueron atendidas. Para los sectores consultados, este encadenamiento de muertes expone una crisis estructural de salud mental y contención que el gobierno provincial se niega a reconocer.

Cuestionamientos al sistema y a la política de seguridad

Desde distintos sectores sindicales y de derechos humanos se cuestionó que la muerte de Valdez no puede ser abordada como un hecho individual, sino como el resultado de un sistema de abandono institucional dentro de las fuerzas de seguridad.

Advierten que el suboficial llevaba un año apartado de funciones sin un dispositivo de acompañamiento integral, sin tareas asignadas ni contención psicológica efectiva, y que aun así pudo acceder a un arma dentro de una dependencia oficial.

Las críticas se dirigen a la política de seguridad impulsada por el gobernador Maximiliano Pullaro y el ministro Pablo Cococcioni, a quienes señalan por sostener un modelo de gestión que excluye y descarta a los trabajadores que no se ajustan a parámetros de “eficiencia” operativa.

“Darwinismo social” y descarte humano

Desde APROPOL señalaron que declaraciones recientes del ministro Cococcioni refuerzan una lógica que califican como “darwinismo social”, donde quienes no logran sostener el ritmo o presentan problemas de salud quedan marginados sin contención real.

En ese marco, sostienen que la muerte de Valdez fue previsible y evitable, y reclaman la implementación urgente de protocolos de seguimiento, atención psicológica y reinserción laboral para el personal en situación de licencia médica.

El rol de los medios y la pauta oficial

También la organización tuvo cuestionamientos al tratamiento mediático del caso. Desde este espacio denunciaron que gran parte de la prensa provincial evitó contextualizar el hecho, presentándolo como una tragedia aislada. Recordaron que el Gobierno de Santa Fe destina más de 4.000 millones de pesos anuales a publicidad oficial, lo que —según afirmaron— condiciona el abordaje crítico de las políticas públicas y convierte a algunos medios en “portavoces del poder”.

Condolencias y reclamo

Familiares, compañeros y organizaciones expresaron sus condolencias por la muerte de Valdez y reiteraron el reclamo de que el Estado asuma su responsabilidad.

“Cuando un policía se quita la vida en su lugar de trabajo, no se trata de una decisión individual, sino de una señal de alarma sobre un sistema que no cuida a su propia gente”, señalaron.

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(*) Periodista. Corresponsal en Rosario

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